Chucho, el oso de anteojos, se queda en el Zoológico de Barranquilla
El
pasado 16 de junio, el Zoológico de Barranquilla recibió un oso de anteojos
macho, proveniente de la Reserva Forestal Río Blanco en Manizales, Caldas,
lugar donde era mantenido en cautiverio desde hace 18 años. El animal fue entregado al Zoológico por la
Corporación Autónoma Regional de Caldas (Corpocaldas), con el fin de mejorar su
bienestar.Al enterarse de su traslado, un ciudadano instauró una acción
constitucional de Hábeas Corpus, argumentando erróneamente que el animal fue
privado de su libertad al enviarlo al Zoológico, y desconociendo que este nació
y ha vivido toda su vida bajo cuidados humanos. El 26 de julio, la Corte
Suprema de Justicia concedió dicha acción en segunda instancia.
La
Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla, responsable de la
administración del Zoológico desde hace 24 años, interpuso una acción de tutela
contra el fallo, al considerar que
violaba los derechos fundamentales al debido proceso y a la defensa, así como
el principio de legalidad.El 16 de agosto fue concedida la acción de
tutela y el 10 de octubre fue confirmado el fallo, después de ser impugnado por
el peticionario que solicitó el Hábeas Corpus.Lo anterior quiere decir que el oso de anteojos deberá permanecer en el
Zoológico de Barranquilla, donde cuenta con las condiciones necesarias
para garantizar su bienestar, incluyendo la compañía de una hembra de su
especie y edad similar.Para Farah Ajami Peralta, Directora Ejecutiva de la
Fundación, el fallo corrige dos graves errores: el primero está relacionado con la liberación de un animal habituado al
contacto humano desde que nació; y el segundo tiene que ver con la concesión de
derechos propios de las personas a un animal, como supuesta medida de
protección.El oso de anteojos fue entregado a la Fundación por
Corpocaldas, con el propósito de
mejorar su calidad de vida y sensibilizar a los visitantes sobre la importancia
de su especie.
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